18 de agosto de 2014

Murió a los 116 años y después de cumplir su sueño de ver al presidente Danilo Medina, doña Bartola Cornelio, considerada la mujer más vieja de El Seibo.

"No quiero morir sin conocer a Danilo Medina, me dicen que es un presidente bueno, que ayuda a la gente", dijo la longeva mujer, quien recibió la visita del mandatario el viernes 24 de abril, luego de inaugurar varias escuelas aquí.

En su visita, el jefe de Estado se sentó y conversó por unos quince minutos con ella, su hija Buenaventura Sosa y uno de sus yernos.

El Jefe de Estado le preguntó sobre sus recuerdos de pasados presidentes, y se interesó por su alimentación. 

La anciana nació el 10 de julio de 1898 y en su larga vida procreó con el hacendado Gayetano (Tano) Sosa (fallecido) nueve hijos, que le dieron 33 nietos, nueve biznietos y cuatro tataranietos.

Hasta el momento de su fallecimiento, la longeva mujer contaba con una lucidez asombrosa, pues recordaba episodios de su vida y narraba historias de "Los Gavilleros del Este", a quienes dio refugio cuando eran perseguidos por los interventores estadounidenses en el período 1916-1922.

La centenaria mujer narra que nunca sufrió una enfermedad grave y aseguraba que el secreto de su larga vida era comer de manera saludable carne y leche todos los días.
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Fallece a los 116 años la mujer más vieja de El Seibo

Murió a los 116 años y después de cumplir su sueño de ver al presidente Danilo Medina, doña Bartola Cornelio, considerada la mujer más vieja de El Seibo.

"No quiero morir sin conocer a Danilo Medina, me dicen que es un presidente bueno, que ayuda a la gente", dijo la longeva mujer, quien recibió la visita del mandatario el viernes 24 de abril, luego de inaugurar varias escuelas aquí.

En su visita, el jefe de Estado se sentó y conversó por unos quince minutos con ella, su hija Buenaventura Sosa y uno de sus yernos.

El Jefe de Estado le preguntó sobre sus recuerdos de pasados presidentes, y se interesó por su alimentación. 

La anciana nació el 10 de julio de 1898 y en su larga vida procreó con el hacendado Gayetano (Tano) Sosa (fallecido) nueve hijos, que le dieron 33 nietos, nueve biznietos y cuatro tataranietos.

Hasta el momento de su fallecimiento, la longeva mujer contaba con una lucidez asombrosa, pues recordaba episodios de su vida y narraba historias de "Los Gavilleros del Este", a quienes dio refugio cuando eran perseguidos por los interventores estadounidenses en el período 1916-1922.

La centenaria mujer narra que nunca sufrió una enfermedad grave y aseguraba que el secreto de su larga vida era comer de manera saludable carne y leche todos los días.