3 de noviembre de 2014

Los electores latinos seguirán aumentando su número en las legislativas estadounidenses del martes, pero el poder de decisión de la primera minoría del país quedará relegado a unas pocas, aunque claves, contiendas.

Un número inédito de latinos -25,2 millones según el instituto Pew- está llamado a votar en los comicios del 4 de noviembre para redibujar la totalidad de la Cámara de Representantes (diputados), un tercio del Senado y las gobernaciones en 36 estados.

A las urnas acudirán 7.8 millones, menos de un tercio, según la agrupación hispana Naleo (siglas en inglés de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados).

Aun así sería la mayor participación en unas elecciones legislativas (un alza de 17.8 por ciento respecto a 2010) de la minoría hispana, que va ocupando nuevos espacios políticos y se expande a otras regiones en Estados Unidos.

Sin embargo, la mitad de los votantes hispano-estadounidenses viven en California (oeste) y Texas (sur), donde los comicios están prácticamente decididos.

“En las campañas que no son competitivas hay menor atención de parte de los candidatos, así que, hispanos o no, la participación puede no ser alta”, dice a la AFP Mark Hugo López, analista del Pew.
Los latinos además históricamente votan en menor proporción que blancos y negros, un factor marcado por la cantidad de jóvenes (un tercio del electorado hispano, más que en los otros grupos, tiene menos de 29 años), menos entusiastas de ir a votar que las personas mayores.

Los republicanos van rumbo a consolidar su dominio en la cámara baja y retomar el control del Senado, pero la cámara alta se definirá en una decena de elecciones muy cerradas.

Según un informe del Pew, “el impacto de los votantes latinos en determinar qué partido controla el Senado no será tan grande como se esperaría dada su creciente presencia demográfica y electoral a nivel nacional”.

En contiendas reñidas como Kansas (centro), Georgia (sureste) o Louisiana (sur), solo representan 4.7 por ciento del electorado.

Las claras diferencias son Florida y Colorado , donde los latinos son una fuerza cada vez más relevante.

En Florida (sureste), el 18. 3 por ciento de electores latinos son cruciales en la cerrada carrera por la Gobernación.

En el estado de las Montañas Rocosas, encuestas dan ganadores tanto a republicanos como demócratas en las carreras al Senado y la Gobernación.

“La única diferencia entre ellas es en qué proporción votarán los latinos”, que representan 15.4 por ciento del electorado de ese estado del centro-oeste de Estados Unidos, dice Ken Goldstein, profesor del Departamento de Política de la Universidad de San Francisco.

Por eso los aspirantes demócratas y republicanos se lanzaron a la caza del voto latino.
“La clave con los latinos es si van a votar”, dice Goldstein.

Según la firma Latino Decisions, la diferencia entre candidatos es tan pequeña que los latinos podrían incluso influenciar otras cinco carreras al Senado y otras 10 a gobernador difíciles de predecir.

Según una encuesta de la firma Latino Decisions, para el 67 por ciento de los estadounidenses hispanos la inmigración es una de los principales razones que influirán en su decisión de ir a votar y por quién.

Para muchos activistas, la decepción por el fracaso de la reforma migratoria en el Congreso y el retraso del presidente Barack Obama en decretar medidas a favor de los indocumentados impulsará a los latinos a acudir a las urnas.

“La gente vota cuando está molesta”, señala Wilkes a la AFP.
Más allá de definir algunas contiendas, para los latinos esta elección será “sobre demostrar su creciente poder político”, según la Alianza por la Ciudadanía, una organización que moviliza el voto hispano.

Mientras tanto también buscan cambiar el perfil de los candidatos, luego de romper varias barreras en pasadas elecciones.

Susana Martínez se convirtió en 2010 en la primera gobernadora hispana del país al triunfar en Nuevo México y Nevada obtuvo su primer gobernador latino con Brian Sandoval. Ambos tienen altas probabilidades de ser reelectos.

En la Cámara de Representantes esta vez los hispanos podrían ampliar de 28 a 32 sus escaños, según Naleo.

Y no todos provienen de los enclaves hispanos. Raúl Labrador, un puertorriqueño republicano, es favorito para retener su escaño por el distrito 1 de Idaho (noroeste), donde solo un 10 por ciento de la población es latina.




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Voto latino es clave en las elecciones legislativas de EEUU

Los electores latinos seguirán aumentando su número en las legislativas estadounidenses del martes, pero el poder de decisión de la primera minoría del país quedará relegado a unas pocas, aunque claves, contiendas.

Un número inédito de latinos -25,2 millones según el instituto Pew- está llamado a votar en los comicios del 4 de noviembre para redibujar la totalidad de la Cámara de Representantes (diputados), un tercio del Senado y las gobernaciones en 36 estados.

A las urnas acudirán 7.8 millones, menos de un tercio, según la agrupación hispana Naleo (siglas en inglés de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados).

Aun así sería la mayor participación en unas elecciones legislativas (un alza de 17.8 por ciento respecto a 2010) de la minoría hispana, que va ocupando nuevos espacios políticos y se expande a otras regiones en Estados Unidos.

Sin embargo, la mitad de los votantes hispano-estadounidenses viven en California (oeste) y Texas (sur), donde los comicios están prácticamente decididos.

“En las campañas que no son competitivas hay menor atención de parte de los candidatos, así que, hispanos o no, la participación puede no ser alta”, dice a la AFP Mark Hugo López, analista del Pew.
Los latinos además históricamente votan en menor proporción que blancos y negros, un factor marcado por la cantidad de jóvenes (un tercio del electorado hispano, más que en los otros grupos, tiene menos de 29 años), menos entusiastas de ir a votar que las personas mayores.

Los republicanos van rumbo a consolidar su dominio en la cámara baja y retomar el control del Senado, pero la cámara alta se definirá en una decena de elecciones muy cerradas.

Según un informe del Pew, “el impacto de los votantes latinos en determinar qué partido controla el Senado no será tan grande como se esperaría dada su creciente presencia demográfica y electoral a nivel nacional”.

En contiendas reñidas como Kansas (centro), Georgia (sureste) o Louisiana (sur), solo representan 4.7 por ciento del electorado.

Las claras diferencias son Florida y Colorado , donde los latinos son una fuerza cada vez más relevante.

En Florida (sureste), el 18. 3 por ciento de electores latinos son cruciales en la cerrada carrera por la Gobernación.

En el estado de las Montañas Rocosas, encuestas dan ganadores tanto a republicanos como demócratas en las carreras al Senado y la Gobernación.

“La única diferencia entre ellas es en qué proporción votarán los latinos”, que representan 15.4 por ciento del electorado de ese estado del centro-oeste de Estados Unidos, dice Ken Goldstein, profesor del Departamento de Política de la Universidad de San Francisco.

Por eso los aspirantes demócratas y republicanos se lanzaron a la caza del voto latino.
“La clave con los latinos es si van a votar”, dice Goldstein.

Según la firma Latino Decisions, la diferencia entre candidatos es tan pequeña que los latinos podrían incluso influenciar otras cinco carreras al Senado y otras 10 a gobernador difíciles de predecir.

Según una encuesta de la firma Latino Decisions, para el 67 por ciento de los estadounidenses hispanos la inmigración es una de los principales razones que influirán en su decisión de ir a votar y por quién.

Para muchos activistas, la decepción por el fracaso de la reforma migratoria en el Congreso y el retraso del presidente Barack Obama en decretar medidas a favor de los indocumentados impulsará a los latinos a acudir a las urnas.

“La gente vota cuando está molesta”, señala Wilkes a la AFP.
Más allá de definir algunas contiendas, para los latinos esta elección será “sobre demostrar su creciente poder político”, según la Alianza por la Ciudadanía, una organización que moviliza el voto hispano.

Mientras tanto también buscan cambiar el perfil de los candidatos, luego de romper varias barreras en pasadas elecciones.

Susana Martínez se convirtió en 2010 en la primera gobernadora hispana del país al triunfar en Nuevo México y Nevada obtuvo su primer gobernador latino con Brian Sandoval. Ambos tienen altas probabilidades de ser reelectos.

En la Cámara de Representantes esta vez los hispanos podrían ampliar de 28 a 32 sus escaños, según Naleo.

Y no todos provienen de los enclaves hispanos. Raúl Labrador, un puertorriqueño republicano, es favorito para retener su escaño por el distrito 1 de Idaho (noroeste), donde solo un 10 por ciento de la población es latina.




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