29 de septiembre de 2015

Cuando Jaxon Buell nació, los médicos no fueron nada positivos sobre él. El pequeño había nacido con la mitad de su cráneo y con la mitad del cerebro, y solo le daban unas horas de vida. Hace un año de ese diagnóstico, y Jaxon sigue vivo. Todo un milagro que le ha hecho merecedor del sobrenombre de Jaxon Strong (Jaxon el fuerte).
La historia de la lucha de Jaxon contra su destino empezó mucho antes de que naciera.Los mismos médicos que le pintaron tan negro futuro aconsejaron a su madre que lo abortara. Pero Brittany Bluell, de 27 años de edad, es una mujer de firmes convicciones: cristiana y muy religiosa, aceptó a su hijo tal y como venía.
Jaxon y su madre
El problema de Jaxon se llama anencefalia. Según la enciclopedia Medline Plus, es un trastorno que se presenta en 1 de cada 10.000 embarazos, y consiste en “defecto congénito que afecta el tejido que crece en el cerebro y la médula espinal. La anencefalia ocurre a comienzos del desarrollo de un feto y se presenta cuando la porción superior del tubo neural no logra cerrarse. El porqué sucede esto no se sabe. Las posibles causas incluyen toxinas ambientales y baja ingesta de ácido fólico por parte de la madre durante el embarazo”. 

El padre de Jaxon, un hombre de 30 años llamado Brandon, apoyó a Brittany en todo momento: su hijo Jason iba a nacer, daba igual el problema que tuviera. Pero la convicción de la pareja no escondía la tristeza que sentían. Sobre todo porque fueron advertidos de que había muchas posibilidades de que Britanny abortara de manera natural. Como ella explica alDaily Mail “Estaba destrozada porque siempre había deseado tener un hijo. Y ahora me decían que podía morir”.  

Jaxon Bluell con sus padres
Los dos recuerdan con pena el día que les comunicaron los problemas de Jaxon. “Me dijeron que había una alteración en una resonancia magnética que me habían hecho. Que se podía tratar de cinco situaciones diferentes, entre las que estaba un problema de espina bífida o el síndrome de Joubert”. 

Los doctores les dieron la opción de abortar sin darles un diagnóstico definitivo. El feto tenía 23 semanas de vida. Pero ni Brittany ni Brandon estaban por la labor. Los dos son muy religiosos y acuden con regularidad a una iglesia de la ciudad de Tavares (Florida, Estados Unidos). “Esa noche pensamos en casa ‘¿Y si Jason sobrevive al embarazo? ¿Y si su destino es otro? ¿Quiénes somos nosotros para decir?’”, recuerda Brandon en el mismo medio inglés.

Así que la pareja decidió no abortar. Y Jaxon nació meses después, el 27 de agosto de 2014. Sus primeros meses de vida los pasó en el hospital. Sufría continuos ataques y los médicos poco o nada podían hacer por él. Ni siquiera su diagnóstico estaba claro: la anencefalia es un cajón de sastre en el que caen numerosos trastornos del desarrollo cerebral. 
Jaxon
Todo cambió el día que Brandon y Brittany, acudieron al Hospital Infantil de Boston, uno de los centros más prestigiosos de Estados Unidos en temas neuronales. Allí les dijeron que Jaxon sufría de microhidrocefalia, un problema que no tiene solución, pero que sí que puede ser tratado para alargar un poco más la vida del pequeño. “Nos dijeron que Jaxon puede morir en cualquier momento. Así que siempre vivimos como si cada día fuera a ser el último”, explica la madre. 

Los compañeros de trabajo de Brandon han abierto una colecta online para ayudar a la familia a pagar el elevado coste de las medicinas de Jaxon. El objetivo es recaudar 70.000 dólares (62.000 euros) para que el pequeño viva un año más, y de momento han conseguido 67.000. Un empujón económico para que Jaxon siga luchando contra el que se supone iba a ser su destino. 


Fuente: Yahoo 
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Conozca a Jaxon el fuerte, el bebé-milagro que vive con la mitad de su cabeza

Cuando Jaxon Buell nació, los médicos no fueron nada positivos sobre él. El pequeño había nacido con la mitad de su cráneo y con la mitad del cerebro, y solo le daban unas horas de vida. Hace un año de ese diagnóstico, y Jaxon sigue vivo. Todo un milagro que le ha hecho merecedor del sobrenombre de Jaxon Strong (Jaxon el fuerte).
La historia de la lucha de Jaxon contra su destino empezó mucho antes de que naciera.Los mismos médicos que le pintaron tan negro futuro aconsejaron a su madre que lo abortara. Pero Brittany Bluell, de 27 años de edad, es una mujer de firmes convicciones: cristiana y muy religiosa, aceptó a su hijo tal y como venía.
Jaxon y su madre
El problema de Jaxon se llama anencefalia. Según la enciclopedia Medline Plus, es un trastorno que se presenta en 1 de cada 10.000 embarazos, y consiste en “defecto congénito que afecta el tejido que crece en el cerebro y la médula espinal. La anencefalia ocurre a comienzos del desarrollo de un feto y se presenta cuando la porción superior del tubo neural no logra cerrarse. El porqué sucede esto no se sabe. Las posibles causas incluyen toxinas ambientales y baja ingesta de ácido fólico por parte de la madre durante el embarazo”. 

El padre de Jaxon, un hombre de 30 años llamado Brandon, apoyó a Brittany en todo momento: su hijo Jason iba a nacer, daba igual el problema que tuviera. Pero la convicción de la pareja no escondía la tristeza que sentían. Sobre todo porque fueron advertidos de que había muchas posibilidades de que Britanny abortara de manera natural. Como ella explica alDaily Mail “Estaba destrozada porque siempre había deseado tener un hijo. Y ahora me decían que podía morir”.  

Jaxon Bluell con sus padres
Los dos recuerdan con pena el día que les comunicaron los problemas de Jaxon. “Me dijeron que había una alteración en una resonancia magnética que me habían hecho. Que se podía tratar de cinco situaciones diferentes, entre las que estaba un problema de espina bífida o el síndrome de Joubert”. 

Los doctores les dieron la opción de abortar sin darles un diagnóstico definitivo. El feto tenía 23 semanas de vida. Pero ni Brittany ni Brandon estaban por la labor. Los dos son muy religiosos y acuden con regularidad a una iglesia de la ciudad de Tavares (Florida, Estados Unidos). “Esa noche pensamos en casa ‘¿Y si Jason sobrevive al embarazo? ¿Y si su destino es otro? ¿Quiénes somos nosotros para decir?’”, recuerda Brandon en el mismo medio inglés.

Así que la pareja decidió no abortar. Y Jaxon nació meses después, el 27 de agosto de 2014. Sus primeros meses de vida los pasó en el hospital. Sufría continuos ataques y los médicos poco o nada podían hacer por él. Ni siquiera su diagnóstico estaba claro: la anencefalia es un cajón de sastre en el que caen numerosos trastornos del desarrollo cerebral. 
Jaxon
Todo cambió el día que Brandon y Brittany, acudieron al Hospital Infantil de Boston, uno de los centros más prestigiosos de Estados Unidos en temas neuronales. Allí les dijeron que Jaxon sufría de microhidrocefalia, un problema que no tiene solución, pero que sí que puede ser tratado para alargar un poco más la vida del pequeño. “Nos dijeron que Jaxon puede morir en cualquier momento. Así que siempre vivimos como si cada día fuera a ser el último”, explica la madre. 

Los compañeros de trabajo de Brandon han abierto una colecta online para ayudar a la familia a pagar el elevado coste de las medicinas de Jaxon. El objetivo es recaudar 70.000 dólares (62.000 euros) para que el pequeño viva un año más, y de momento han conseguido 67.000. Un empujón económico para que Jaxon siga luchando contra el que se supone iba a ser su destino. 


Fuente: Yahoo