17 de junio de 2016

  • 6/17/2016 03:31:00 p. m.
"¡¡¡Ta, ta, ta...!!!" La verdad es que esta unidad léxica elegórica a las constantes reprimendas a los niños de la vecindad por del Profesor Jirafales (alude a las jirafas, en atención a su larguirucha figura de 6 pies y 5 pulgadas) finalmente queda perfectamente aplicada a su propia existencia, cuando este viernes la comunidad latinoamericana despierta con la luctuosa información de que ha muerto otro de los íconos de la serie humorística más vista, es decir, el señor Rubén Aguirre (Coahila, estado de México, 1934). 

Y es extrañamente sintomática esta "auto-reprimenda" a la propia existencia, porque son harto conocidas las extremas carencias de recursos del "Profesor Jirafales" para encarar los tratamientos a sus padecimientos de salud, pese al talento humorístico demostrado ante los escenarios televisuales y teatrales, de suerte que se verifica una gran asintonía, una cruel contradicción entre su virtual capacidad de producir plata y la compensación que le reservó el sistema inequitativo de distribución de la riqueza que prevalece en la Región de Las Américas. 

La verdad es que esta unidad léxica elegórica a las constantes reprimendas a los niños de la vecindad por del Profesor Jirafales (alude a las jirafas, en atención a su larguirucha figura de 6 pies y 5 pulgadas) finalmente queda perfectamente aplicada a su propia existencia, cuando este viernes la comunidad latinoamericana despierta con la luctuosa información de que ha muerto otro de los íconos de la serie humorística más vista, es decir, el señor Rubén Aguirre (Coahila, estado de México, 1934).

¡¡¡Ta, ta, ta...!!! acaba de cerrar su página personal en el libro del humor latinoamericano que nos escribiera el genial Roberto Gómez Bolaños (también ya ido) quien no sólo nos provocara la hilaridad con la elegante combinación de recursos humorísticos intelectualizados de la sátira, la aliteración y la caricaturización de personajes, sólo posible con su sorprendente dominio del género, sino que también con su personajes de "El Chavo del 8" nos pusiera en la más evidencia la contradicción subyascente entre la niñez y la vejez.

Por Carlos Rodríguez
compartir en facebook compartir en google+ compartir en twitter compartir en pinterest compartir en likedin

'¡¡¡Ta, ta, ta...!!! Y murió Jirafales

"¡¡¡Ta, ta, ta...!!!" La verdad es que esta unidad léxica elegórica a las constantes reprimendas a los niños de la vecindad por del Profesor Jirafales (alude a las jirafas, en atención a su larguirucha figura de 6 pies y 5 pulgadas) finalmente queda perfectamente aplicada a su propia existencia, cuando este viernes la comunidad latinoamericana despierta con la luctuosa información de que ha muerto otro de los íconos de la serie humorística más vista, es decir, el señor Rubén Aguirre (Coahila, estado de México, 1934). 

Y es extrañamente sintomática esta "auto-reprimenda" a la propia existencia, porque son harto conocidas las extremas carencias de recursos del "Profesor Jirafales" para encarar los tratamientos a sus padecimientos de salud, pese al talento humorístico demostrado ante los escenarios televisuales y teatrales, de suerte que se verifica una gran asintonía, una cruel contradicción entre su virtual capacidad de producir plata y la compensación que le reservó el sistema inequitativo de distribución de la riqueza que prevalece en la Región de Las Américas. 

La verdad es que esta unidad léxica elegórica a las constantes reprimendas a los niños de la vecindad por del Profesor Jirafales (alude a las jirafas, en atención a su larguirucha figura de 6 pies y 5 pulgadas) finalmente queda perfectamente aplicada a su propia existencia, cuando este viernes la comunidad latinoamericana despierta con la luctuosa información de que ha muerto otro de los íconos de la serie humorística más vista, es decir, el señor Rubén Aguirre (Coahila, estado de México, 1934).

¡¡¡Ta, ta, ta...!!! acaba de cerrar su página personal en el libro del humor latinoamericano que nos escribiera el genial Roberto Gómez Bolaños (también ya ido) quien no sólo nos provocara la hilaridad con la elegante combinación de recursos humorísticos intelectualizados de la sátira, la aliteración y la caricaturización de personajes, sólo posible con su sorprendente dominio del género, sino que también con su personajes de "El Chavo del 8" nos pusiera en la más evidencia la contradicción subyascente entre la niñez y la vejez.

Por Carlos Rodríguez