11 de septiembre de 2016

Durante el mes de septiembre de cada año se  dedica un día para  la promoción y creación de conciencia a la población sobre la demencia senil de tipo Alzheimer, también conocida como enfermedad de Alzheimer, considerada por la OMS como un  problema de salud pública que afecta a los adultos mayores y que según estimaciones de este organismo existen 47.5 millones de casos en todo el mundo, es considerada también como la epidemia del siglo XXI.

Muchos la consideran como una paradoja porque mucha gente pretende olvidar y los afectado por esta terrible enfermedad quieren recordar, ya que  afecta el cerebro y produce un trastorno en la conducta y un deterioro de las funciones cognitivas que no son más que las capacidades mentales que nos permite estar orientados, conversar, estar atentos, relacionarnos con los demás, entre otras. También se ve afectada de manera progresiva la memoria sobre todo la memoria temprana (un afectado puede bañarse y al instante olvidar que lo acaba de hacerlo y sin embargo puede recordar cualquier episodio de su niñez). Es una enfermedad incurable y terminal, ocurre principalmente en mayores de 60 años.

Además de la edad, el riesgo de padecerla  se relaciona con el  sexo siendo más frecuente en las mujeres, también en personas que han sufrido trauma craneal, aumento del colesterol  y con antecedentes familiares. Existen diferentes teorías que explican porque se produce este trastorno pero aún son hipótesis que la relacionan con deficiencia de sustancias indispensable para la función cerebral,  con aumento en proteínas que se acumulan en el cerebro formando placas  e impiden su funcionamiento, con trastornos metabólicos como el aumento en los niveles de glicemia en la sangre y resistencia a la insulina y con la ingesta de aluminio.

La enfermedad tiene tres etapas y dentro de los síntomas encontramos confusión mental, agresión, cambios de humor, perdida de la memoria de corto plazo y aislamiento. El tratamiento es farmacológico y las intervenciones psicosociales, no existe tratamiento para la cura,  se utilizan medicamentos que controlan y retrasan la aparición de los síntomas, el especialista que trata esta enfermedad es el Neurólogo. Aun no se ha descubierto la vacuna para prevenir la enfermedad, en términos generales se recomienda para retrasar su aparición que el adulto mayor continúe haciendo ejercicios, según su condición física, tener dieta saludable, si es diabético e hipertenso tener control de estas enfermedades y del colesterol jugar ajedrez, crucigramas, rompecabezas, leer, realizar manualidades en el caso de las mujeres y mantener interacción social.

Lo cierto es que esta enfermedad trastorna la vida no solo de quienes la padecen sino también de sus familiares y que es necesario implementar políticas públicas en salud que mantenga un programa permanente de prevención y educación a familiares sobre el manejo de la enfermedad. Ofertar cursos para formar cuidadores que tanto se necesitan hoy día por esta y otras enfermedades que se presentan en los adultos mayores, cobertura a través del aseguramiento del tratamiento que demande el afectado, educar a las familias ya que muchos afectados son burlados por los más jóvenes. El sistema de salud organizar el trabajo de psicólogos para que implementen programas dirigidos al manejo psicosocial que es tan importante como el farmacológico.


Se trata de una enfermedad que en promedio  la persona sobrevive   10 años, luego que se diagnostica que  amerita protección del Estado y mucha paciencia, amor y comprensión de sus familiares, porque como escribió Tom Kitwood “El bienestar de las personas con demencia es el resultado directo de la calidad de las relaciones que mantienen con quienes le rodean”. 

Por Dra. Carmen Adames
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Memorias Perdidas. La realidad del Alzheimer

Durante el mes de septiembre de cada año se  dedica un día para  la promoción y creación de conciencia a la población sobre la demencia senil de tipo Alzheimer, también conocida como enfermedad de Alzheimer, considerada por la OMS como un  problema de salud pública que afecta a los adultos mayores y que según estimaciones de este organismo existen 47.5 millones de casos en todo el mundo, es considerada también como la epidemia del siglo XXI.

Muchos la consideran como una paradoja porque mucha gente pretende olvidar y los afectado por esta terrible enfermedad quieren recordar, ya que  afecta el cerebro y produce un trastorno en la conducta y un deterioro de las funciones cognitivas que no son más que las capacidades mentales que nos permite estar orientados, conversar, estar atentos, relacionarnos con los demás, entre otras. También se ve afectada de manera progresiva la memoria sobre todo la memoria temprana (un afectado puede bañarse y al instante olvidar que lo acaba de hacerlo y sin embargo puede recordar cualquier episodio de su niñez). Es una enfermedad incurable y terminal, ocurre principalmente en mayores de 60 años.

Además de la edad, el riesgo de padecerla  se relaciona con el  sexo siendo más frecuente en las mujeres, también en personas que han sufrido trauma craneal, aumento del colesterol  y con antecedentes familiares. Existen diferentes teorías que explican porque se produce este trastorno pero aún son hipótesis que la relacionan con deficiencia de sustancias indispensable para la función cerebral,  con aumento en proteínas que se acumulan en el cerebro formando placas  e impiden su funcionamiento, con trastornos metabólicos como el aumento en los niveles de glicemia en la sangre y resistencia a la insulina y con la ingesta de aluminio.

La enfermedad tiene tres etapas y dentro de los síntomas encontramos confusión mental, agresión, cambios de humor, perdida de la memoria de corto plazo y aislamiento. El tratamiento es farmacológico y las intervenciones psicosociales, no existe tratamiento para la cura,  se utilizan medicamentos que controlan y retrasan la aparición de los síntomas, el especialista que trata esta enfermedad es el Neurólogo. Aun no se ha descubierto la vacuna para prevenir la enfermedad, en términos generales se recomienda para retrasar su aparición que el adulto mayor continúe haciendo ejercicios, según su condición física, tener dieta saludable, si es diabético e hipertenso tener control de estas enfermedades y del colesterol jugar ajedrez, crucigramas, rompecabezas, leer, realizar manualidades en el caso de las mujeres y mantener interacción social.

Lo cierto es que esta enfermedad trastorna la vida no solo de quienes la padecen sino también de sus familiares y que es necesario implementar políticas públicas en salud que mantenga un programa permanente de prevención y educación a familiares sobre el manejo de la enfermedad. Ofertar cursos para formar cuidadores que tanto se necesitan hoy día por esta y otras enfermedades que se presentan en los adultos mayores, cobertura a través del aseguramiento del tratamiento que demande el afectado, educar a las familias ya que muchos afectados son burlados por los más jóvenes. El sistema de salud organizar el trabajo de psicólogos para que implementen programas dirigidos al manejo psicosocial que es tan importante como el farmacológico.


Se trata de una enfermedad que en promedio  la persona sobrevive   10 años, luego que se diagnostica que  amerita protección del Estado y mucha paciencia, amor y comprensión de sus familiares, porque como escribió Tom Kitwood “El bienestar de las personas con demencia es el resultado directo de la calidad de las relaciones que mantienen con quienes le rodean”. 

Por Dra. Carmen Adames