11 de mayo de 2017

La Fundación española de Ayuda a Niños y Adolecentes en Riesgo (ANAR) informa que el fenómeno de la ideación suicida y las autolesiones sigue creciendo, en muchos casos alentado por contenidos a los que los menores de edad acceden libremente en la red.
Como es el caso del juego de la ballena azul, cuya macabra actividad lúdica se difunde a través de las redes sociales, principalmente Facebook y WhatsApp.
El juego propone a los menores la superación de 50 pruebas. Al principio, son sencillas, como pintar una ballena en un cuaderno. Pero pronto se convierten en retos macabros, como rajarse los brazos con una navaja o subir a una azotea y permanecer allí durante horas. La última prueba propuesta es cometer suicidio.
Para contrarrestar los efectos nocivos de este juego, la ANAR recuerda que en muchas ocasiones detrás de las autolesiones hay experiencias traumáticas previas, episodios de acoso escolar o de maltrato familiar que se han hecho crónicos y se han agudizado al respecto.

Por ello, esta Fundación, en los siguientes 10 puntos, recomienda a los padres lo siguiente:
1. Siempre hay que hacer caso y darle importancia si el hijo lo verbaliza o si descubrís que tiene ideación suicida. Es muy importante que ante una ideación suicida o signos de que pudiera haberla no se tome a la ligera o se piense que "son cosas de adolescentes y que ya se le pasará", ni tampoco que se reprenda al menor, puesto que su intención no es desafiar. En este tipo de problemas la detección precoz puede evitar graves consecuencias.
2. Validar sus emociones. Es necesario que los padres dejen que el chico o la chica se exprese emocionalmente como necesite y que le den una respuesta empática y comprensiva. No confrontar con la idea, ni minimizar la situación o el sentimiento. Hay que acompañarle, acogerle y contenerle en estos momentos porque, aunque no lo exprese, necesita que se le transmita seguridad.
3. Evitar momentos de tensión familiar. En estos momentos, el adolescente necesita poder estar en un ambiente que le devuelva la estabilidad y tranquilidad que él mismo no tiene. Intentar evitar peleas familiares o momentos de tensión que puedan afianzarle la idea negativa del mundo que le rodea.
4. Tratar de comunicarse con el hijo para encontrar las causas de esa ideación suicida. Buscar momentos de tranquilidad para hablar con vuestro/a hijo/a desde la serenidad y haciéndole ver que entendéis que está pasándolo mal y que vais a estar ahí siempre que os necesite. Prestadle atención pero no le interroguéis desde vuestra angustia. Tener presente que detrás de una ideación suicida hay otro problema que hay que solucionar.
5. Enseñarle la temporalidad de las situaciones. Hacedle entender que nada es para siempre y que los problemas tienen solución pero que hay que buscarla en el lugar y la forma adecuados. Si para ello, hay que pedir ayuda, no pasa nada.
6. Compartir los problemas ayuda a encontrarles solución. Los/as adolescentes tienden a pensar que lo que están viviendo no le sucede a nadie más, que nadie les comprende y se aíslan. Enseñarle que hablar de nuestros problemas nos aporta posibles soluciones que nosotros no habríamos descubierto solos.
7. Si vuestro hijo pasa mucho tiempo enganchado a las redes. Es necesario que tratéis de reducir el tiempo negociando con ella/él, no prohibir. Estar en contacto con páginas en las que aparecen chicos/as que han intentado el suicidio como manera de solucionar problemas es perjudicial y puede aumentar la probabilidad de que lo haga.
8. Si está aislado socialmente de forma prolongada. Fomentar la práctica de aficiones saludables que puedan realizarse en grupo (deporte, música, cine etc.). Cuando los hijos llegan a la adolescencia, los padres piensan que ya no les necesitan tanto y tienden a dejar de acercarse a ellos. Sin embargo, ellos necesitan saberse queridos y aceptados, lo que influirá en una sana autoestima.
9. Tratar de que esté acompañado el mayor tiempo posible. Si los padres descubren señales o comportamientos que indican claramente una posible ideación suicida, deben tratar de que su hijo esté acompañado, quitar de su alcance cualquier medio lesivo (objeto punzante, medicamentos, etc.) y preservarle de situaciones en las que pueda hacerse daño.
10. Buscar ayuda psicológica. Los padres no pueden hacer de psicólogos con sus hijos, hay que buscar ayuda profesional. También es bueno buscarla para ellos como padres, porque es posible que las emociones derivadas de las circunstancias les superen.
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10 consejos para evitar que niños y adolescentes caigan en la ballena azul

La Fundación española de Ayuda a Niños y Adolecentes en Riesgo (ANAR) informa que el fenómeno de la ideación suicida y las autolesiones sigue creciendo, en muchos casos alentado por contenidos a los que los menores de edad acceden libremente en la red.
Como es el caso del juego de la ballena azul, cuya macabra actividad lúdica se difunde a través de las redes sociales, principalmente Facebook y WhatsApp.
El juego propone a los menores la superación de 50 pruebas. Al principio, son sencillas, como pintar una ballena en un cuaderno. Pero pronto se convierten en retos macabros, como rajarse los brazos con una navaja o subir a una azotea y permanecer allí durante horas. La última prueba propuesta es cometer suicidio.
Para contrarrestar los efectos nocivos de este juego, la ANAR recuerda que en muchas ocasiones detrás de las autolesiones hay experiencias traumáticas previas, episodios de acoso escolar o de maltrato familiar que se han hecho crónicos y se han agudizado al respecto.

Por ello, esta Fundación, en los siguientes 10 puntos, recomienda a los padres lo siguiente:
1. Siempre hay que hacer caso y darle importancia si el hijo lo verbaliza o si descubrís que tiene ideación suicida. Es muy importante que ante una ideación suicida o signos de que pudiera haberla no se tome a la ligera o se piense que "son cosas de adolescentes y que ya se le pasará", ni tampoco que se reprenda al menor, puesto que su intención no es desafiar. En este tipo de problemas la detección precoz puede evitar graves consecuencias.
2. Validar sus emociones. Es necesario que los padres dejen que el chico o la chica se exprese emocionalmente como necesite y que le den una respuesta empática y comprensiva. No confrontar con la idea, ni minimizar la situación o el sentimiento. Hay que acompañarle, acogerle y contenerle en estos momentos porque, aunque no lo exprese, necesita que se le transmita seguridad.
3. Evitar momentos de tensión familiar. En estos momentos, el adolescente necesita poder estar en un ambiente que le devuelva la estabilidad y tranquilidad que él mismo no tiene. Intentar evitar peleas familiares o momentos de tensión que puedan afianzarle la idea negativa del mundo que le rodea.
4. Tratar de comunicarse con el hijo para encontrar las causas de esa ideación suicida. Buscar momentos de tranquilidad para hablar con vuestro/a hijo/a desde la serenidad y haciéndole ver que entendéis que está pasándolo mal y que vais a estar ahí siempre que os necesite. Prestadle atención pero no le interroguéis desde vuestra angustia. Tener presente que detrás de una ideación suicida hay otro problema que hay que solucionar.
5. Enseñarle la temporalidad de las situaciones. Hacedle entender que nada es para siempre y que los problemas tienen solución pero que hay que buscarla en el lugar y la forma adecuados. Si para ello, hay que pedir ayuda, no pasa nada.
6. Compartir los problemas ayuda a encontrarles solución. Los/as adolescentes tienden a pensar que lo que están viviendo no le sucede a nadie más, que nadie les comprende y se aíslan. Enseñarle que hablar de nuestros problemas nos aporta posibles soluciones que nosotros no habríamos descubierto solos.
7. Si vuestro hijo pasa mucho tiempo enganchado a las redes. Es necesario que tratéis de reducir el tiempo negociando con ella/él, no prohibir. Estar en contacto con páginas en las que aparecen chicos/as que han intentado el suicidio como manera de solucionar problemas es perjudicial y puede aumentar la probabilidad de que lo haga.
8. Si está aislado socialmente de forma prolongada. Fomentar la práctica de aficiones saludables que puedan realizarse en grupo (deporte, música, cine etc.). Cuando los hijos llegan a la adolescencia, los padres piensan que ya no les necesitan tanto y tienden a dejar de acercarse a ellos. Sin embargo, ellos necesitan saberse queridos y aceptados, lo que influirá en una sana autoestima.
9. Tratar de que esté acompañado el mayor tiempo posible. Si los padres descubren señales o comportamientos que indican claramente una posible ideación suicida, deben tratar de que su hijo esté acompañado, quitar de su alcance cualquier medio lesivo (objeto punzante, medicamentos, etc.) y preservarle de situaciones en las que pueda hacerse daño.
10. Buscar ayuda psicológica. Los padres no pueden hacer de psicólogos con sus hijos, hay que buscar ayuda profesional. También es bueno buscarla para ellos como padres, porque es posible que las emociones derivadas de las circunstancias les superen.